La paridad de género y su rivalidad con las tradiciones e historia de Japón

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brecha de género Japón

Es común pensar que Japón es un país sin paridad de género, y lo cierto es que actualmente no existe; sin embargo, esto tiene raíces mucho más profundas de lo que uno podría llegar a imaginar.

¿Por qué aún no hay paridad de género en Japón?

La paridad de género es un tema cada vez más recurrente en todo el mundo; en especial, en América Latina, donde han surgido movimientos cuyo objetivo es alcanzar la igualdad de género. En ese sentido, ¿te has preguntado qué pasa en Japón con este tema? – La mayoría de las veces, la cultura nipona nos parece ajena y difícil de comprender debido a que estamos de este otro lado del mundo. Sobre todo, porque Japón es uno de los países que en la actualidad tiene una gran brecha de género. No obstante, por extraño que parezca, esto tiene un origen muy antiguo. Es por eso que hemos decidido traerte este tema para reflexionar y dilucidar los escenarios históricos en los que se ha desenvuelto la mujer y el hombre, sus roles y qué sucede en la actualidad con la paridad de género en el país del sol naciente.

¡Te invitamos a seguir leyendo!

paridad de género en Japón
La búsqueda de la paridad de género en Japón

Roles de género: herencia y tradición

La cultura japonesa tiene una tradición milenaria asociada a los roles de género. Tal vez, esta sea una de las razones por las cuales aún en Japón no se ve progreso en lo que a paridad de género se refiere. Cabe además considerar que el archipiélago nipón estuvo cerrado al mundo, en lo que se conoce también como el “ostracismo”, durante el Shogunato Tokugawa (1603-1868) por 250 años aproximadamente. Es decir, Japón solo tiene 150 años de historia moderna. ¿Te imaginas lo complejo que debe ser instaurar un cambio en lo que está fuertemente arraigado a la tradición de una cultura como es el caso de Japón? – y en este respecto, ¿cuáles son los roles “tan antiguos” a los que nos referimos? – El primero de ellos es el ujinokami que explicaremos a continuación.

El hombre y la familia: el ujinokami [氏上]

Antiguamente, en el archipiélago japonés, el rol del hombre estaba relacionado con el ujinokami. Los uji eran las familias que conformaban la comunidad (clanes) y cada uji estaba compuesto por 5 o 7 familias. Los uji debían contar con un representante responsable de todos los miembros que componían su uji y este solía ser el hombre jefe de familia. Si no era el padre, la responsabilidad recaía sobre el hijo y así sucesivamente. Este rol estaba relacionado con la religión, pues el señor del uji se hacía cargo del culto a los antepasados tanto de la propia familia, como también de los antepasados de las familias que formaban su uji.

ujinokami
Este tipo de organización se originó en el periodo Kofun (250-538), también llamado “el periodo de las tumbas”. Como se aprecia en la imagen, las tumbas eran de gran tamaño en esos años.

Solo el jefe de familia podía encargarse de este asunto. En cambio, la mujer no tenía esta responsabilidad, puesto que podía casarse con alguien que perteneciera a otra familia en cualquier momento y, tarde o temprano, tendría que adoptar el culto familiar de su marido y abandonar el propio.

Esto corresponde a los orígenes más antiguos de Japón; sin embargo, esta concepción perduró por mucho tiempo y recién comenzó a cambiar en la Restauración Meiji (1868-1912).

Otro factor que cabe considerar dentro de los roles de género, es la jerarquización del periodo Tokugawa y la influencia que tuvo el confucianismo en la sociedad japonesa durante esos años, la cual aún persiste en el inconsciente colectivo de Japón.

El pensamiento confuciano de Tokugawa (1603-1868)

Antes de adentrarnos en los cambios estructurales y políticos ocurridos durante la Restauración Meiji (1868-1912), es necesario repasar brevemente el pensamiento confuciano de Tokugawa.

Japón había estado sumergido en un período denominado sengoku (entre guerras), por ende, cuando Tokugawa Ieyasu (1543-1616) logra establecer la paz, también sienta la base estructural de la sociedad. Los samuráis serían la clase dominante, seguidos por los nobles, los artesanos y los campesinos. Esto fue resultado del confucianismo, ya que, según esta corriente de pensamiento, si cada persona dentro de una sociedad cumple con su rol asignado es posible progresar. Así se refuerza el pensamiento colectivo japonés (presente hasta el día de hoy) y los roles que cada quien debía cumplir para conservar la paz y el equilibrio.

tokugawa ieyasu
Tokugawa Ieyasu.

En medio de esta estructura, también se estableció el rol de la mujer por debajo del hombre. En su niñez, debía obedecer a su padre, más tarde a su marido y al morir éste, debería obedecer a su hijo. A raíz de ese pensamiento, sumado al contexto, el rol de la mujer queda relegado a la vida privada, mientras que el del hombre se abre paso en la vida pública.

Un paréntesis confuciano: la piedad filial

Otro concepto que aparece en Tokugawa es el de la piedad filial, que enfatiza la responsabilidad, afecto y respeto que los hijos e hijas deben mostrar a sus mayores. Junto con ello, refuerza la obligación que tiene un superior de cubrir todas las necesidades de sus subordinados. El término de piedad filiar también se aplica a la familia tradicional confuciana, pues el padre es quien se hace cargo del bienestar de su familia, con todas las exigencias que esto implica.

confucio
Confucio (551 a.C – 479 a.C)

Restauración Meiji (1868-1912): período de cambios

Después de 250 años de aislamiento, Japón finalmente abre sus puertas al mundo occidental. La era Meiji representaba el momento de modernizar el país, crear su propio sistema político, leyes, ejército, reformas a la educación, entre otros temas. Aún se conservaba el viejo modelo de la vida confuciana y más aún, la responsabilidad del hombre como cabeza del hogar. En estos años, si las mujeres no tenían hijos se les obligaba a adoptar uno para que fuese “la cabeza de la familia”. Incluso para preservar la línea de sucesión en caso de divorcio, era el padre quien se quedaba con la custodia de los hijos.

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Restauración Meiji (1868-1912).

Lo anterior tiene sus fundamentos en lo más antiguo de la sociedad japonesa: el ujinokami como responsable del grupo familiar y más importante aún, su deber como encargado del culto a los antepasados.

El rol privado de la mujer v/s el rol público del hombre: el salaryman

En la era Meiji aparece el salaryman. Este es el nombre que recibe el clásico trabajador japonés que labora en una empresa.

Con los cambios y la introducción de la industria, era necesario tener mano de obra para que el país progresara. Fue el hombre japonés quien primero se incorpora a esta fuerza laboral y, hasta el día de hoy, este concepto sigue en uso para denominar a los empleados de bajo rango de las empresas. Esta transición nuevamente le da espacio al hombre para tener un lugar en la vida pública, mientras que la mujer continúa siendo relegada a la vida al interior del hogar. Entonces, ¿cuándo las mujeres comenzaron a incorporarse a la vida laboral?

Las reformas laborales de las eras Taisho (1912-1926) y Showa (1926-1989) y la búsqueda de la paridad de género en Japón

La incorporación de la mujer al mundo laboral comienza en 1985 con la ley de igualdad de oportunidades. Esta ley deja en completa igualdad a hombres y mujeres en el ámbito laboral; sin embargo, la realidad resultó ser muy diferente a lo que promulgaba la ley. Lo cierto es que pocas mujeres se incorporaron al mundo laboral y, las que lo hicieron, partieron por trabajos que nadie quería hacer o los denominados “trabajos basura” en Japón.  

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En estos años no solo hubo reformas, sino que las mujeres empezaron a manifestar su descontento frente a las exigencias que implicaban los roles tradicionales japoneses, sobre todo por medio de la literatura y revistas como fue el caso de la revista Seito hecha por y para mujeres. Por eso suele hablarse de la “revolución silenciosa” de las mujeres en Japón.

Más tarde, en 1992, se promulga la ley de baja maternal, donde ambos progenitores pueden dejar su puesto de trabajo durante un año para cuidar del recién nacido. Pasado dicho año, la persona puede reincorporarse con normalidad a su puesto de trabajo. No obstante, pocas mujeres solían pedir su reincorporación a la vida laboral y, al contrario, muchas decidían abandonar. Para las que deciden regresar, existían y existen facilidades por parte del gobierno que dispone de guarderías para cuidar de los niños hasta que lleguen a la edad escolar.

La vida laboral en la actualidad

El gobierno japonés ha implementado una serie de reformas y leyes para que las mujeres puedan formar parte de la vida laboral en las mismas condiciones que su contraparte masculina. Sin embargo, estas no parecen ser suficientes, puesto que los hombres siguen constituyendo la mayor parte de la fuerza de trabajo. Existen dos razones que podrían explicar la diferencia de la presencia femenina en el mercado laboral; la primera es la brecha salarial y la segunda es la diferencia entre el acceso a trabajos regulares e irregulares.

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Mujeres intentando acceder a la vida laboral.

Los trabajos regulares son aquellos en que existe posibilidad de aumento de sueldo con el paso de los años y donde la probabilidad de despido es casi nula. A estos trabajos suelen entrar los hombres recién graduados, pues los perfiles suelen estar diseñados para ellos más que para las mujeres en relación a ciertos cargos. En cambio, las mujeres deben optar por trabajos irregulares sin aumento de sueldo y con probabilidad de despido, pues son trabajos temporales donde el empleador no deberá asumir el costo de una posible renuncia por maternidad en el futuro. Por estas razones, aún no podemos hablar de estabilidad laboral para las mujeres y, por ello, muchas optan por el matrimonio y la vida familiar, aún en la actualidad; tal vez en respuesta a lo que se espera de su rol tradicional todavía impregnado en la cultura nipona.

Persistencia de los roles tradicionales de género

Los roles tradicionales siguen siendo una parte importante dentro de la sociedad japonesa, tanto así, que hay trabajos en la actualidad que son considerados “adecuados” para las mujeres y cuyas labores están asociadas principalmente con las áreas de educación, sanidad y trabajo social. Lo anterior es legado de una percepción histórica y tradicional, puesto que los cambios relacionados con el rol que la mujer debe cumplir en la sociedad apenas alcanzan los 100 años. Muy reciente en términos históricos. Tal vez es por esto que aún existe presión sobre el estereotipo de la mujer japonesa y el matrimonio. Junto con ello, aún persiste el pensamiento de familia confuciana, en el que la mujer es la encargada del cuidado de los hijos y del hogar.

La lucha de las mujeres japonesas por la paridad de género

Pese a todo lo anterior, las mujeres han alzado la voz respecto a este tema. Cada día son más las mujeres que se incorporan a la vida laboral en Japón. No solo eso, sino que algunas han llegado a alcanzar altos cargos en sus lugares de trabajo.

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Yuriko Koike.

Hay ejemplos de figuras femeninas en la política, como es el caso de la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike y la diputada Ayaka Shiomura. No obstante, sus carreras se han visto obstaculizadas debido al alejamiento del estereotipo de mujer japonesa tradicional. El caso de Ayaka Shiomura, quien fuera insultada en público por uno de sus colegas hombres, es una reciente prueba de ello.

Ellas son solo un ejemplo de lo que varias mujeres están buscando en la actualidad. Muchas quieren completar sus estudios universitarios y así conseguir una mejor situación laboral con el fin de alcanzar la igualdad.

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Ayaka Shiomura.

Y entonces, ¿existe o no la paridad de género en Japón?

La respuesta es no.

La paridad de género no existe en Japón, pero se está buscando. Ahora bien, cabe reflexionar al respecto y considerar los factores que rodean la cultura japonesa. Como hemos visto, la historia y la tradición pesan mucho en el país del sol naciente. No es fácil producir una transformación en una cultura cuyos roles de género son tan antiguos como su historia. La historia moderna de Japón y la incorporación de la mujer a la vida laboral ha sido bastante tardía en comparación a otros países, debido a ello, es posible comprender por qué aún existe cierta reticencia asociada a los cambios que implican la paridad de género.

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Marcha del día de la mujer en Tokio.

No obstante, Japón está cambiando. No solo las mujeres están modificando su rol en la sociedad, los hombres también están haciendo lo propio frente a este tema, pues cada vez son menos los que buscan cumplir con el estereotipo del jefe de familia.

*Algunas romanizaciones fueron simplificadas con el propósito de facilitar la lectura.

Fuentes:

  • Lafcadio Hearn (2013). Japón, un intento de interpretación.
  • Calvo García, P. (2011). El espíritu de las artes marciales.
  • Kazuo Yamaguchi (2019). La desigualdad de género en Japón.

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