¿Qué tienes que saber sobre la religión en Japón?

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religión en Japón
 

La religión en Japón

Si estás interesado en la cultura japonesa de seguro ya has escuchado hablar sobre el shintoismo y el camino de los kami, de la diosa Amaterasu, del budismo e inclusive del confucionismo. Y además de ello esto debe haber generado alguna confusión puesto que cuando hablamos de religiones en Japón el tema resulta tan amplio como complejo.

Es por ello que te traemos la historia de la religión en Japón a grandes rasgos, así como sus características e influencias para que puedas acercarte un poco más a la visión de mundo que poseen los japoneses. 

Junto con ello, queremos compartir un poco de qué manera estas creencias y religiones han influenciado los valores intrínsecos de la cultura japonesa que siguen vigentes en la actualidad.

 Acá va entonces todo lo relacionado con la religión en Japón. 

¡Comencemos!

templo

Shintoismo

Cuando Japón era habitado por sus culturas prístinas los Jōmon (300 a.c) y los Yayoi (300 a.c – 300 d.c) no se hablaba de los kami, sino que más bien existía un culto a la naturaleza y a los espíritus que la habitaban.

En ese tiempo, no había razón para hablar de una religión autóctona como tal  puesto que no había otras religiones en el territorio. No obstante, cuando se introduce el budismo a Japón en el siglo VI d.c se habla por primera vez del camino de los kami y del Shinto como la religión propia de Japón.

En este periodo podemos hablar de un Shintoismo primitivo en el que existía un culto a la naturaleza que en el futuro se denominarían kami y la princesa Himiko, quien era una princesa con poderes chamánicos y se piensa que inspiró la figura de Amaterasu.

Ilustración 1 Princesa Himiko.

.Los Kami

La palabra Kami tiene diversos significados. Puede referirse a espíritus de la naturaleza, como por ejemplo el espíritu del agua, de las montañas o de los bosques como también puede hacer referencia a entes que habitan esos lugares y los protegen

Estas deidades poseen poderes sobrenaturales y generalmente se describen como seres valerosos con dones que los hacen especiales, pero no siempre son bondadosos, ya que viven en entre la paz y la guerra, la creación y la destrucción, la armonía y el conflicto.

Lo que es cierto sobre estas deidades es que si reciben el culto adecuado y no quedan en el olvido, serán bondadosos con quienes los veneren.

Con el paso de los años muchos altares dedicados a los kami han quedado en el olvido, sobre todo aquellos lugares en donde la gente ha emigrado, del mismo modo existen otros templos y altares que son de suma relevancia, como el santuario de Ise donde se le rinde culto a la diosa Amaterasu.

Amaterasu

Amaterasu es la diosa del sol y es la deidad más importante del sintoísmo. Es hija de Izanagi e Izanami.

Se dice que en un principio solo existía caos y destrucción se originó el primer kami que se dividió en varias entidades hasta llegar a un dios y una diosa. Estos eran Izanagi (el hombre que invita) e Izanami (la mujer que invita). Según la historia ellos crearon las islas que hoy conforman el archipiélago japonés y todo lo que hay en ellas.

Ilustración 2 Izanagi e Izanami.

Cuando Izanami dio a luz al dios del fuego, se abrasó y murió en las llamas. Así, ella descendió al reino de los muertos. Izanagi la siguió. Al encontrarse, la diosa le hizo prometer que no la miraría hasta que hubieran escapado del reino de los muertos, no obstante, la curiosidad de Izanagi fue mucho más y al voltear su mirada se horrorizo al ver el rostro descompuesto de su esposa. Izanami, enfurecida, decidió perseguir a su esposo quien escapó a duras penas y bloqueó la salida con una piedra.

Tras regresar al mundo de los vivos hizo un ritual de purificación y se lavó el rostro. De su ojo nació la diosa del sol Amaterasu, de su nariz nació el dios del viento Susanoo y de su ojo derecho nació el dios de la luna, Tsukiyomi.

El dios del viento: Susanoo y la relación con Amaterasu

Susanoo quería conocer a su madre, por eso le rogó a Izanagi permitirle viajar al mundo de los muertos. Cuando su padre accedió, Susanoo insistió en visitar a su hermana Amaterasu en el cielo. Ella desconfiada de su hermano le puso varias pruebas y finalmente lo dejó entrar al cielo. Allí, el dios del viento desató su ira sobre la tierra y provocó un sinfín de desgracias que hirieron el corazón de Amaterasu. Como consecuencia, la diosa se ocultó en una caverna en la ruta celeste y la tierra se tiñó de oscuridad.

Ilustración 3 Susanoo.

Un kami sabio se reunió con otras deidades para idear una forma de traer a la diosa de regreso. Para ello, fueron hacia la caverna y comenzaron una celebración que llamó la atención de Amaterasu, quien guiada por su curiosidad se asomó a ver el exterior.

En ese instante, una deidad puso un espejo frente a ella. Amaterasu quedó desconcertada al ver su propio brillo y salió de la cueva. Finalmente, el mundo volvió a inundarse de luz.

Desde ese entonces se dice que ella gobierna el cielo junto a otros kami, entre ellos Takamimusubi (un kami sabio que es su consejero).

Por otro lado Susanoo fue expulsado del reino celestial y desterrado a vivir en la tierra de Izumo, donde tras matar a una serpiente de ocho cabezas y rescatar a una doncella del monstruo, se convirtió en el héroe local y de hecho se le venera actualmente en el templo de Izumo.

Ilustración 4 Amaterasu.

El santuario de Ise

El santuario de Ise, donde yace Amaterasu, es considerado el santuario entre santuarios.

Fue fundado en el año 300 d.c  cuando el emperador decidió buscar un lugar digno para  la diosa, puesto que hasta ese entonces, Amaterasu se encontraba en el palacio imperial.

Se dice que la princesa Yamato dotada con poderes chamánicos fue en busca de un lugar apropiado. En medio de su travesía escuchó la voz de Amaterasu, quien pidió ser trasladada a Ise. Actualmente la diosa se encuentra en el gran santuario acompañada de otras cien deidades menores.

La reconstrucción de los veinte años

Una particularidad de este santuario es el Sengu, es decir la reconstrucción periódica de los santuarios de Ise que se lleva a cabo cada veinte años. La reconstrucción de dichos santuarios es necesaria debido a que la mayoría de ellos son de madera, la cual se oscurece y pierde su atractivo con el paso de los años, cosa que para el shintoismo es de suma relevancia pues es una religión que venera lo nuevo y lo reciente, es decir lo que se asemeja al espíritu de los kami. En el Sengu no solo se reconstruyen los santuarios sino que también sus tesoros.

Cabe destacar que si bien los santuarios se destruyen, la mayoría de la madera se recicla para la construcción de torii ubicadas en la entrada del santuario, el cual muchos japoneses sienten la necesidad de visitar dicho santuario una vez en la vida.

Esta tradición es sumamente relevante y además refleja los mayores logros de la sociedad japonesa en el ámbito tecnológico, científico y sobretodo en la moda, puesto que es la máxima expresión de lo nuevo en la actualidad.

Ilustración 5 Santuario de Ise.

La llegada del Budismo

El budismo llegó a Japón a través de China y Corea. Su fundador fue Siddartha Gautama quien descubrió que la causa del sufrimiento era el ciego apego a la vida y a los bienes materiales. Se convirtió en Buddha tras alcanzar la iluminación.

Ilustración 6 Príncipe Shotoku.

La introducción de esta doctrina, en un principio tenía un trasfondo político ya que entre los siglos V y VI existía la idea de que un religión universal en el este asiático sería productivo para la formación de alianzas. Fue el príncipe Shotoku el primero en formarse dentro del budismo y aprender sus textos sagrados, es decir, los sutras. Así, gracias a este príncipe, no solo el budismo, sino que también el confucianismo y otras doctrinas filosóficas provenientes de China quedaron integradas en la civilización Japonesa. Con el paso de los años el número de templos budistas en el suelo japonés aumentó gradualmente y debido a ello surge una de las primeras escuelas budistas, la escuela de Nara. Como es natural, con el paso el tiempo se originaron varias sectas budistas, entre ellas la secta Tendai y Shingon cuyos centros monásticos se fundaron en el monte Hiei y en el monte Koya. De ahí que se instauró la creencia de que las montañas eran un lugar privilegiado para las prácticas religiosas y para la meditación.

Una de las razones por las que el budismo ganó varios seguidores fue que sus enseñanzas se extendieron desde los emperadores hasta el pueblo. Además, el budismo enseñaba que el mandato benevolente traía el paraíso a la tierra, razón que legitimaba el gobierno de los emperadores y al mismo tiempo, le daba razón al pueblo para creer en ellos. El budismo sin duda marca un precedente muy relevante en la religión en Japón. 

kotoku in

Ilustración 7 Kōtoku-in o Gran Buda, estatua en la ciudad de Kamakura, Japón.

Shintoismo y Budismo

El budismo y el shintoismo convivieron separados por un tiempo, sin embargo, en la era Heian (794-1185) ambas doctrinas se fusionaron, esto se conoce como Shinbutsu Shugo y significa literalmente “solapamiento del shintoismo y del budismo”. Esto fue producto de la senda Tendai y Shingon que en sus prácticas budistas incorporaron la veneración de deidades shintoistas.

Ejemplo de esto es la teoría de la esencia-manifestación, que fue muy popular en el Japón del siglo X donde se llegó a creer que los kami eran manifestaciones de la esencia de Buddha.

Un férreo opositor a la doctrina budista: Yoshida Kanemoto

Sin embargo, también hubo diferencias entre ambas religiones, principalmente por diferentes representantes, entro ellos Yoshida Kanemoto (1435-1511) quien era un sumo sacerdote fiel al shintoismo. Él declaró la primacía del shintoismo por sobre el budismo. Describió el shintoismo como la raíz de un árbol cuyo tronco era toda la verdad, sus hojas y ramas representaban el confucianismo y su fruto era el budismo. Fue debido a este pensamiento que se creó la visión de un shintoismo puro que no tenía influencias del confucianismo, del budismo ni del taoísmo.

Es así como el Shinto pudo reivindicarse y en el periodo Muromachi (1336-1573) consiguió gran número de seguidores. A su vez, la estrategia del clero shintoista consistía en prometer longevidad, salud, victorias a los guerreros, beneficios a los mercaderes, buenas cosechas a los campesinos y abundancia en el mar a los pescadores.

Independiente de estas estrategias y/o diferencias entre las doctrinas, lo cierto es que se solaparon de tal manera que tanto el budismo, el sintoísmo y el confusionismo tuvieron repercusión en la civilización japonesa. Hasta el día de hoy podemos observar elementos propios de la cultura nipona que se derivaron de las diferentes escuelas, religiones, doctrinas y corrientes filosóficas que llegaron a Japón.

La escuela Zen

Una de las escuelas más importantes o quizás más conocidas del budismo es la escuela de la meditación o la escuela Zen. Esta escuela tiene su auge en el período Kamakura (1192-1333) y enfatiza el esfuerzo que debe hacer el individuo para alcanzar el despertar espiritual por medio de la meditación. Uno de los exponentes más destacados es Nichiren (1222-1282) y la secta del loto.  Nichiren fue un predicador que ganó varios seguidores que se trasladó a la ciudad de Kamakura después de completar sus doce años de formación. Allí adoptó el nombre de Nichiren, nombre formado por los caracteres chinos del sol y el loto como muestra de su devoción por Japón.

Ilustración 8 Ejemplo de un jardín inspirado por el budismo Zen.

La escuela Zen resalta no solo la meditación, también introduce la cultura del silencio y la valoración del mismo. Es por eso, que incluso hasta el día de hoy en Japón los silencios son portadores de mensajes en medio de una conversación. También introduce el té como un arte.

La ceremonia del té

Hasta el día de hoy la ceremonia del té (chanoyu) es un arte que posee la valoración de los japoneses y la admiración de muchos extranjeros.

En estricto rigor, la ceremonia consiste en unos invitados y un anfitrión que vierte agua caliente en una tetera la cual revuelve hasta disolver el té verde para luego servirlo a los invitados quienes beben el contenido de sus vasos en pequeños sorbos.

Eso es en términos sencillos, no obstante, la importancia de esta ceremonia radica en la actitud mental y espiritual de los invitados y del anfitrión, pues esta tradición tiene como por objeto crear una instancia de paz y contemplación que permita la recreación del espíritu.

Solemnidad ante todo

Durante el período Muromachi la ceremonia del té se puso de moda entre los nobles y se llevaba a cabo siguiendo un complejo ceremonial. En esas instancias no había espacio para la conversación, pues se trataba de un acto sumamente solemne.

Actualmente, los maestros del té hablan de la armonía (wa), la reverencia (kei), la pureza (sei) y la tranquilidad (jaku) como elementos propios del chanoyu.  De este modo la ceremonia o mejor dicho el té se consagró en el aspecto religioso como la vía de la salvación a través de la belleza.

Ilustración 9 Ceremonia del té.

El confucianismo

Hasta ahora hemos hablado escasamente sobre el confucianismo, eso se debe a que la doctrina confuciana se introduce con mayor fuerza en el shogunato Tokugawa (1603-1868). En primera instancia el confucianismo había llamado la atención de los señores guerreros y de los samurais de alto rango, pero es en Tokugawa (también conocido como período Edo) donde sus enseñanzas se expanden en el ámbito religioso y ético.

Ilustración 10 Estatua de Confucio.

El pensamiento de esta corriente buscaba enseñar que mediante el cultivo de la reflexión racional y objetiva los seres humanos podían transformar su naturaleza individual en una naturaleza humana pura que participaba del principio cósmico del bien moral.

El confucianismo como símbolo de paz para Japón

Este era el principio que venía desde China, sin embargo los japoneses lo adaptaron a sus propias circunstancias y tomaron esta doctrina como una forma de contribuir de modo individual a una sociedad. Es decir, en la medida que las personas participan en sociedad por el bien del otro, es posible conservar la paz y la armonía. Aspecto que sigue vigente hoy en Japón, pues los japoneses destacan por ser una cultura que gira en torno a la paz (wa) tanto propia como grupal.

En el ámbito espiritual el confucianismo también propuso principios mucho más profundos y a nivel político ayudó a forjar una sociedad estratificada gobernada por la clase samurai durante el periodo Edo.

Shintoismo y Confucianismo

El confucianismo o este neoconfucianismo de Tokugawa encontró un aliado en el Shintoismo, puesto que ambas corrientes hacían énfasis en la sinceridad y la importancia del individuo como parte del cielo y de la tierra. Debido a esto último, varios pensadores y seguidores del confucianismo comenzaron a realizar prácticas shintoistas, como los rituales de purificación. También idearon una forma diferente de concebir el mundo a través de ambas religiones.

La religión en el Japón moderno

Después de la restauración Meiji, una de las principales preocupaciones del gobierno fue instaurar la separación del budismo y del shintoismo. De hecho se realizó un edicto oficial con esta premisa, la cual desató una ola de movimientos anti budistas en los cuales varios santuarios se vieron afectados.

Además, fue en los primeros años de Meiji­ donde nuevamente se asoció la figura del emperador con un kami.

El pueblo, acostumbrado a la figura del Shogun, tenía una vaga visión del emperador por lo que empezó a correr el rumor de que era hijo del cielo, fue gracias a eso que la figura del emperador se asimiló con la diosa Amaterasu y así renació el concepto del emperador como un kami viviente.

Más tarde, en se incorporó el shintoismo de estado como una forma de ratificar el shinto como religión oficial, no obstante esta medida no fue exitosa debido a las multiples creencias y doctrinas que se habían arraigado a la civilización japonesa. Por ende, el shinto de estado quedó como una forma de participación libre en actividades religiosas relacionada a los santuarios, principalmente al Sengu del santuario de Ise.

Pese a lo anterior la idea de este shintoismo de estado generó gran desconformidad en estudiantes y pensadores de la época que no deseaban ser parte de dichos rituales, los que se establecieron como propios de actividades extracurriculares en los colegios e instituciones.

Las religiones japonesas en la actualidad

En la actualidad preguntarle a un japonés si posee alguna creencia religiosa resulta difícil, ya que la mayoría afirma no tener ninguna. Esto se debe a que las actividades religiosas se han convertido en actos culturales que forman parte de la vida cotidiana y por ello no lo definen precisamente como un acto religioso. Aun así, en el año 2001 más de 88 millones de japoneses abarrotaron los santuarios shintoistas y budistas de todo el país para entrar con buen pie al nuevo milenio. Otra tradición shintoista que sigue vigente es la limpieza que se hace a fin de año en las casas, incluso hay empresas que prestan servicio de limpieza para esas fechas.

El budismo hoy

En cuanto al budismo, todavía existen los santuarios del monte Hiei y del monte Koya, además, todavía hay familias que son devotas al budismo de tal manera que sus creencias y prácticas se han heredado de generación en generación con el paso de los siglos.

En resumen, si bien las religiones ya no son lo que eran, muchos de sus rituales, creencias y tradiciones siguen arraigadas a la vida de los japoneses. Quizás el hecho de que varios de estos ritos sean de corte cotidiano hace pensar que no se relacionan con ninguna religión en particular, no obstante, es todo lo contrario, la herencia del shintoismo en rituales, las creencias del budismo y la moral colectiva del confucianismo siguen presente de una u otra manera. Tal vez, en un futuro, esto cambie con las generaciones venideras pero aun así el espejo de la religión en Japón seguirá solapado a las costumbres y aspectos intrínsecos de la cultura nipona.

Fuente:

Yusa, Michiko (2002). Religiones en Japón

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